Y por fin, después de mucho meditarlo, empiezo la sección de recetas. He escogido el Chili con carne para inaugurar esta sección porque fue una de las primeras recetas elaboradas que aprendí a hacer, y porque me recuerda a México, donde viví durante algunos años hace tiempo.

Antes de pasar a la receta en sí, ya adelanto que a mí me gusta hacer muchas raciones, para conservarlas en nevera o congelador. Así cocinando una vez, puedo tener comida para dos o incluso tres días.

¡Empecemos!

Tiempo de preparación: 1 hora

Ingredientes para 8 raciones:

  • Tomates (4): Yo solo tenía dos, así que he añadido tomate troceado en lata
  • Cebollas (2)
  • Zanahorias (3)
  • Carne picada (1 kg)
  • Judías rojas (500 g)
  • Caldo (1 litro)
  • Vino blanco (500 ml)
  • Harina (a ojo)
    • Creo que yo he usado unos 100 g, aproximadamente
  • Salchichas (al gusto)
  • Especias:
  • Pimienta negra
  • Cayena

Lo primero es preparar las verduras: cortamos la cebolla en trozos pequeños, y rallamos las zanahorias y los tomates (a mí me gusta pelarlos y rallarlos, pero otras veces los he cortado en trocitos pequeños porque es más rápido).

Ponemos aceite en la sartén y cuando esté caliente echamos unas 10 guindillas. Dejamos que se hagan unos 5 o 10 minutos y las apartamos, manteniendo el aceite. En la misma sartén, echamos la cebolla con la sartén a fuego medio. La movemos un poco y cuando vemos que empieza a hacerse, añadimos la zanahoria. Como la hemos rallado, no hace falta que esperemos mucho más para echar el tomate.

Lo removemos todo bien, y cuando vemos que la verdura ya está, incorporamos la carne picada. Esperamos a que no quede carne cruda removiéndolo bien y añadimos la salchichas. El vino y el caldo pueden echarse a continuación. Si queremos que sea muy picante, reincorporamos las guindillas (yo no suelo ponerlas, porque no me gusta encontrarme con una en el plato y quitarlas con todos los ingredientes ya mezclados sería muy difícil). Cuando empiece a hervir, incorporamos las judías (escurridas y pasadas por agua).

Añadimos harina en función del espesor que nos guste para la salsa (aconsejo ir añadiendo poco a poco, “espolvoreando”, para evitar que se formen grumos) y remover bien). Antes de servir, esperamos a que termine de evaporarse según como nos apetezca. Yo acostumbro a comerlo con cuchara, así que no dejo que se evapore demasiado, pero hoy lo hice más seco:

 

 

¡QUE APROVECHE!

Categorías: Recetas

1 comentario

Anónimo · 19 octubre, 2018 a las 12:13

Hola,todas las recetas que publicas, me han salido muy buenas y con bastante éxito. Pero,para cuando tendremos alguna más?,estoy deseando que publiques para poder aprender alguna,y poder disfrutar de ellas.
Un impaciente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.