Seguro que alguna vez has hecho pompones con hilo de lana. Y si no los has hecho, seguramente conoces a alguien que sí o los has visto en Pinterest u otra red social.

Este tipo de manualidades son geniales para hacer con niños porque no tienen mucha dificultad, son bastante rápidas de hacer y el resultado es un conejo (¿a quién no le gustan los conejitos, que además no manchan?).

Si prefieres ver el tutorial en vídeo, haz clic aquí.

Para empezar, es conveniente tener todos los materiales que vamos a utilizar preparados:

  • Hilo de lana (lo ideal es que sea finito, pero de calidad)
  • Patrones para los pompones. Aquí tienes diferentes opciones:
    • Utilizando cartón resistente, los puedes hacer tú (en el vídeo yo he utilizado el cartón de la caja de transporte de Amazon). Ten en cuenta que si los haces de cartón, necesitarás dos patrones iguales para cada tamaño de pompón (más adelante veremos por qué).
    • También he usado un tenedor, para hacer un pompón más pequeño para la cabeza
    • «Pom pom maker«: Si no te apetece ponerte a recortar cartones (reconozco que es lo más engorroso de hacer los pollitos), tienes esta herramienta bastante práctica y mucho más cómoda que los cartones.
  • Tijeras, preferiblemente de coser (yo utilicé unas para cortar el pelo y también me funcionaron bastante bien)
  • Pistola de silicona (yo he utilizado la versión mini de esta pistola, cualquiera de las dos versiones viene con bastantes recambios)
  • Fieltro: Aunque hay sitios donde puedes encontrar «hojas» sueltas, te sale más a cuenta comprar packs de fieltro de colores, que podrás utilizar para otras manualidades con fieltro.
  • Ojos saltones: Yo he utilizado estos, pero también puedes utilizar trocitos de fieltro (como cuando hicimos los pollitos), botones o bolitas de lana.

Cuando ya tienes todos los materiales preparados, empiezas a enrollar el hilo de lana en el patrón (juntamos los dos cartones iguales, asegurando que no se muevan). Una vez ya tienes los patrones asegurados con dos o tres vueltas de hilo, lo que sigue ya es más fluido.

A continuación, seguiremos dando vueltas con el hilo, asegurándonos de que todo el patrón queda cubierto y más o menos proporcionado.

Nunca son demasiadas vueltas de lana.

Puedes añadir cuantos colores quieras, sólo asegúrate de que el extremo no se deshaga pasando por encima el color «nuevo».

Una vez ya has dado todas las vueltas que consideras, corta el extremo del hilo y, asegurándote de que las vueltas no se deshagan (yo sujeto bien la lana junto con el patrón haciendo pinza para que se mantenga plano), empiezas a cortar toda la lana, entre los dos cartones, con cuidado de no cortar el cartón.

Antes de quitar el cartón, asegúrate de tener un trozo de hilo para pasarlo por entre ellos y hacer un nudo muy fuerte, atando toda la lana por el centro.

Cuando ya tienes un pompón, pasamos a hacer los otros dos. Para este conejito he usado patrones de tres tamaños diferentes para que quede una diferencia más marcada entre la cabeza y la cola.

Antes de pegar el cuerpo con la cabeza y la cola, te recomiendo que recortes la lana del pompón para que todos los hilos queden igualados y con la forma que más te gusten (cuidado con recortar demasiado y llegar al centro o cortar el hilo que lo sujeta todo). Además, cuanto más recortes se irá deshilachando la lana, lo que le dará un efecto más esponjoso.

Si ya tienes los pompones a tu gusto, pega la cabeza y la cola al cuerpo y, con fieltro, recorta la forma de las orejas para pegarlo con la pistola de silicona. Los ojos puedes hacerlos con lana, botones, fieltro o ojitos saltones, como los que he utilizado yo.

Y hasta aquí los conejos con pompones. Si quieres ver el vídeo, haz clic aquí.

¿Has probado de hacer los pollitos? ¿Te ha quedado alguna duda?
Te leo en los comentarios.


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