El efecto Dunning-Kruger consiste en un sesgo cognitivo que explica el por qué la gente tiende a dar su opinión sobre temas que desconoce. Según D. Dunning y J. Kruger, la sobrevaloración del incompetente nace de la mala interpretación de la capacidad de uno mismo. La infravaloración del competente nace de la mala interpretación de la capacidad de los demás en su artículo “How difficulties in recognizing one’s own incompetence lead to inflated self-assessments” publicado en el Journal of Personality and Social Psychology.

Este sesgo cognitivo, según sus “creadores” puede resumirse en función de este esquema:

En el momento en que un individuo adquiere un conocimiento concreto, su nivel de confianza es elevado porque no es consciente de que realmente no sabe nada: ahí es donde se sitúan los incompetentes a los que se refieren Dunning y Kruger. En cuanto se amplía este conocimiento, ocurre el “momento de desesperación” en que el sujeto se da cuenta de todo lo que realmente le queda por aprender y empieza esa búsqueda de conocimiento (iluminación/revelación). Finalmente, se llega a un equilibrio entre el nivel de competencia y el de confianza.

Conclusiones sobre las personas incompetentes:

  • No son capaces de reconocer su incompetencia ni el grado en que son incompetentes en ámbitos concretos
  • No reconocen la competencia de los demás
  • Si aumentan su competencia mediante el aprendizaje y entrenamiento, podrán reconocer y aceptar la previa incompetencia


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