Si ya has leído  Viajar a un país desconocido, Qué ver en Helsinki o en Laponia, sabrás que pasé todo el mes de agosto (2018) en Finlandia. El motivo principal de ese viaje fue que me apunté a un curso en la Helsinki Summer School, ofrecido por la Universidad de Helsinki. El curso en cuestión era Finnish Education System from the Comparative Education Research. Si quieres saber algunas de las conclusiones generales que pude sacar de él, las tienes en mi post sobre el Sistema Educativo en Finlandia, pero este post está enfocado a mi opinión sobre la Helsinki Summer School en general.

¿Cómo me enteré de este curso?

Cuando le cuento a la gente que he hecho este curso, suelen dar por hecho que está vinculado a la universidad en la que estudio, pero tengo que decir que no. Siempre me he considerado una persona muy curiosa y previsora, así que en navidades empecé a buscar qué hacer en verano. La opción que más me llamó la atención fue la escuela de verano de la Universidad de Helsinki por dos motivos:

  1. Siempre me ha parecido un país interesante y suponía cambiar los típicos veranos en Mallorca (sol y playa) por algo distinto
  2. Está totalmente vinculado a mis estudios e intereses, sobretodo desde la rama de la pedagogía y mi intención de aportar mi granito de arena a mejorar sistema educativo

¿Cuáles son los requisitos?

Empecé a investigar, y resulta que aunque el inglés está muy extendido (no encontré a nadie que no supiera hablarlo), los idiomas oficiales son el finés y el sueco. Mi mayor preocupación es que no sé nada de ninguno de esos idiomas, así que empecé a buscar los requisitos.

En el momento en que lo hice, los requisitos incluían ser estudiante universitario (mínimo 2 años de estudios) y realizar una carta de presentación en inglés para poder evaluar si tu nivel es apto para poder seguir el curso.

¿Cuáles eran mis expectativas?

Se trata de un curso de tres semanas de duración con un total de unas 60 horas lectivas. Ya nos avanzaron que se harían visitas a algunas instituciones educativas de interés, además de que casi la mitad de las horas implicaban trabajo en grupo. Así que mis expectativas se reducían a que iba a ser un curso muy dinámico en el que podría aprender por qué el sistema educativo de Finlandia había tenido tanto éxito.

¿Qué puedo decir después de terminarlo?

¿Ha cumplido mis expectativas? Sí, “pero”. Para mí, lo más positivo (y que no me esperaba) ha sido la diversidad de opiniones respecto a los sistemas educativos de diferentes países, he sido realmente consciente de que cada sistema educativo tiene sus deficiencias (incluido el finés), y que además es imposible querer aplicar un sistema educativo en otro contexto, ya que un sistema que no se adapte al contexto sociocultural está abocado al fracaso.


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