Para quien no lo sepa, Laponia es una región del norte de Europa que ocupa Noruega, Suecia, Finlandia y Rusia. La temporada alta turística  es en invierno donde se pueden disfrutar de distintas actividades típicas donde hay nieve como patinaje, excursiones en trineo, pesca en el hielo… Pero nuestras vacaciones aquí fueron un poco de rebote, así que fuimos en verano dispuestos a ver qué nos podía ofrecer.
Aterrizamos en Helsinki sobre las 17 y alquilamos un coche. Quisimos hacer todo el trayecto (unos 900km) del tirón, así que nuestra hora prevista de llegada eran las 3… de la mañana (y eso sin contar con las paradas que hicimos a comer, a estirar las piernas, a sacar fotos y a tomar un buen café). No repetiríamos el palizón, pero la verdad es que llevamos el camino bastante bien gracias a que nunca se hizo de noche (por el sol de medianoche).
Al principio no podíamos creernos la cantidad de lagos y el tamaño de los bosques, y nos sorprendíamos con cada uno de ellos; ya que al poco de dejar la ciudad empezó a ser todo el paisaje verde con unas pocas casas muy aisladas. Después 500km, dejé de hacerles fotos a los lagos… También nos pareció muy curioso que en cada cruce o cuando había un desvío (algo que no fuera una única carretera), el límite de velocidad bajaba de 100km/h a 60km/h de forma progresiva y volvía a subir después de pocos metros.

Por si fuera poco, a medio camino decidimos desviarnos para ver el río Torne, que hace frontera con Suecia. Así que sobre las 7 de la mañana pudimos disfrutar de increíbles vistas como esta:

Suecia desde Finlandia Río Torme

Este es el primero que vimos

Habíamos hecho unos 600km y estábamos algo decepcionados porque cada pocos kilómetros había avisos de que podría haber renos y a pesar de ser verano, esperábamos ver alguno.  Y al igual que con los lagos y los bosques, nos pasó lo mismo con los renos. 

Además, resulta que están tan acostumbrados a los coches, prácticamente ni se inmutan. Incluso hubo un momento en que se llegó a formar una fila de cinco coches que íbamos detrás de un reno.

 

 

También llegamos a la “línea” que indica que estamos en el Círculo Polar Ártico

Finalmente, nos cansamos de hacer kilómetros así que volvimos a Rovaniemi. Habíamos alquilado una casa al lado de un río, y la verdad es que superó con creces nuestras expectativas. Además, tengo que decir que la relación calidad-precio era bastante buena.

Entrada principal

Sauna privada

También tengo que decir que al ser verano, pudimos disfrutar de la mesa que había en el porche. Y desayunar en medio de la naturaleza no está pagado.
El sitio más turístico que tiene la ciudad es Santa Claus’ Village, que es donde se aloja Papá Noel cuando no está trabajando… ¿y qué mejor momento que irle a ver cuando está de vacaciones? Además, casi no había gente y pudimos hacernos una foto con él sin hacer cola.
Lo difícil del sitio es no verlo, porque hay indicaciones por todas partes, y un letrero gigante en el tejado (no sé si se aprecia en la imagen).
Hay diferentes estancias que puedes visitar (la entrada es libre) y además hay muchas cosas que hacer como mandar cartas con el sello de Papá Noel o pedir que él mismo te escriba antes de Navidad (me ha dicho que le escribirá a mi sobrina). Eso sí, como es de esperar, todo es bastante caro.

Este es su sillón

La experiencia con la que disfruté mucho fue con la excursión que hicimos con un perro durante la noche (Midnight Hiking with Huskies). No lo había probado nunca y es genial, llevas la correa atada a tu cintura y el perro tira de ti. Te recomiendan hacerlo por la noche en verano porque es cuando los perros se sienten mejor (porque baja la temperatura). Al terminar la excursión, entramos en una cabaña, nuestro guía hizo fuego y cenamos salchichas, maíz y zumo de frutos del bosque. También nos dieron dos entradas para visitar la “Husky Farm” (granja de perros) donde los cuidan y los adiestran, así que pudimos ver que viven en condiciones bastante buenas.
Otra experiencia con animales que pudimos disfrutar es la del zoo de Ranua (que es una ciudad a unos 90km de Rovaniemi). En coche fue poco más de una hora de trayecto, pero también hay un autobús. Mi opinión: No está mal ya que los recintos de los animales son inmensos (si has estado en el parque de Cabárceno en Cantabria es algo parecido), pero debido a que era verano y hacía mucha calor, los osos polares, los lobos árticos y los zorros estaban bajo la vegetación o escondidos en su madriguera por lo que no pudimos verlos.
Uno de los motivos por los que nos pareció buena idea visitar Laponia es para disfrutar de la naturaleza, así que el tiempo acompañó para hacer algunas excursiones. Hay un montón de rutas señalizadas y todo está muy bien cuidado.

Parte del camino estaba en medio de una zona pantanosa, pero la mayor parte del tiempo estuvimos andando por el bosque

Y para terminar, os dejo unas fotos de la gastronomía que pudimos probar en el restaurante Nili, que nos recomendó el guía. Aunque ya nos advirtió de que era caro, éramos dos compartiendo estos dos platos junto con pan con mantequilla, un entrante de la casa y un puré verde con trocitos de carne (que estaba riquísimo pero no recuerdo de qué era); y lo que pagamos no nos pareció excesivo.

Estofado de reno con puré de patata y mermelada

Cerveza local

Sopa de carne de oso estofada

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Categorías: Viajes

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