La navaja de Ockham es un principio metodológico atribuido al filósofo G. de Ockham del s. XIV, que dice: “En igualdad de condiciones, la explicación más sencilla suele ser la más probable”. Esto quiere decir que cuando dos o más teorías, en las mismas condiciones, tienen las mismas consecuencias, la teorías más simple tiene más probabilidades de ser la correcta. Hoy en día también se conoce como principio de economía o principio de parsimonia.
Pero, ¿qué tiene que ver una navaja con todo esto?
Esta denominación viene porque en aquella época, el principio enunciado por Ockham, se decía que afeitaba la barba de Platón como si fuera una navaja, por la simplicidad que la explicación de Ockham desprendía, al contrario de la filosofía platónica, que estaba llena de entidades (entidades física, matemáticas, las ideas…). Por tanto, desde la perspectiva ontológica, el principio de Ockham permitió declarar innecesarias muchas entidades, por lo que las pudo eliminar. 
¿Qué podemos sacar de todo esto desde el punto de vista de la psicología?
En mi opinión, creo que podemos relacionar la navaja de Ockham con la toma de decisiones (“la opción más sencilla suele ser la más acertada”) y la interpretación de la realidad (“la interpretación más simple de un hecho suele ser la correcta”). Y en el tema de las propias emociones, deberíamos evitar reflexionar en exceso acerca de nuestro propio estado, ya que sabiendo que la explicación más simple es que las emociones no son permanentes, y por tanto, será la mejor manera de pasar por el momento emocional.
¿Tú qué opinas?
Por aquí te dejo dos libros, el de la derecha es una aproximación a los pensamientos filosóficos de Ockham (en inglés), y el de la izquierda es una introducción a la historia de la filosofía en la que se contextualiza a Ockham junto con el resto de pensadores de su época.


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