Ver Milán y salir hacia Liechtenstein

Como ya he dicho, el día anterior llegamos a Milán. Como capital económica e industrial de Italia, es una ciudad grande. Ninguno de los dos habíamos estado en Milán, pero hace años yo tuve la oportunidad de conocer Nápoles y Palermo. Ya en esa época (allá por 2005), las ciudades italianas tenían fama de sucias, y los italianos, de malos conductores.

Pues bien, es verdad que no me gusta generalizar, y que los edificios más emblemáticos de la ciudad estaban impecables, pero en general, si andabas un poquito y te alejabas de las zonas turísticas, te das cuenta de que le hace falta una limpieza a conciencia.

Catedral de Milán

Paseamos un rato más por Milán, y emprendimos el camino hacia Liechtenstein.

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No sé si es por la cantidad de ciudades que he visitado últimamente (sin contar las de este viaje, en el último año he podido ver Madrid, Helsinki, Ámsterdam, Bruselas, Viena, Praga y Budapest…), o porque siempre he vivido en núcleos urbanos pequeños; pero cada vez me impresionan menos y aprecio mucho más los paisajes, el entorno rural o los pueblecitos en la montaña. Parece mentira que de la foto anterior a la siguiente haya solo unas horas de coche de diferencia.

Supongo que al haber vivido siempre en sitios de sol y playa, la nieve me parece algo increíble. A partir de este tramo hasta bien entrados en Francia, el paisaje cambió radicalmente y pasamos del sol, el mar y los 10-15ºC a no dejar de ver nieve, montañas y no subir de los 0ºC.

A pesar de la gran cantidad de nieve, no tuvimos que poner cadenas gracias al trabajo constante de las máquinas quitanieve. Por la tarde (aunque ya había anochecido), llegamos a Liechtenstein. El hotel donde nos hospedamos fue, con diferencia, el mejor de todo el viaje. Se llama Hotel Restaurant Kulm, y si quieres echar un vistazo, haz clic en el enlace. A nosotros nos encantó, no solo por lo acogedora que era nuestra habitación, sino por el detalle que tuvieron con el perro.

Y a pesar de que no fuera exactamente de su tamaño, a él le encantó. La habitación también tenía suelo radiante, hecho que a Sheldon no pareció entusiasmarle mucho, por lo que terminó durmiendo en el baño. Aún así, este hotel fue genial. Además, al ser Hotel Restaurante, cenamos y desayunamos allí, y la comida estaba muy buena.

Si estás mirando de visitar Liechtenstein y este hotel no te convence, o prefieres seguir buscando hoteles, haz clic aquí.

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¿Qué ver en Milán?

¿Qué ver en Liechtenstein?

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