Liechtenstein, cataratas del Rin y llegada a Zurich

Después de ver el encanto especial de los pueblecitos de Liechtenstein, nos pusimos rumbo a mi país nº25: Suiza. La ruta ya marcada era Zurich-Ginebra, pasando por Berna, para así «atravesar» el país (sin pisar la autopista, por lo que nos ahorramos 40CHF del pase) disfrutando del paisaje rural, pero también visitando dos de las ciudades más importantes.

Como el Hotel Restaurant Kulm, donde nos habíamos quedado el día anterior en Liechtenstein, estaba relativamente cerca de Zurich, nos habíamos planteado si levantarnos un poco más pronto y alargar la ruta hasta las Cataratas del Rin (Rheinfall). La verdad es que llevando una semana de aquí para allá, dormir un par de horas más era tentador, pero al final, pensamos que sería algo distinto y que podía merecer la pena. ¡Y menos mal!

La entrada nos costó 15€ aprox. (entre los dos) y para nosotros, las vistas y la experiencia de estar allí lo vale. Hay que decir que la persona que nos atendió también hablaba español, y al vernos con el perro, nos dio la opción de bajar en el ascensor que tienen habilitado para cochecitos y/o sillas de ruedas; pero Sheldon es un valiente, y aunque no le gusta nada el agua, bajamos todos por las escaleras. A ver, no es el mejor paseo para un perro al que no le gusta mojarse, pero yo creo que nos vino bien a todos dejar el coche aparcado un rato y andar un poco (por cierto, el parking es gratis).

Si quieres hacer un viaje para ver las Cataratas del Rin, te recomiendo que busques alojamiento en Shaffhausen, ya que es la ciudad que está más cerca de allí.

Más o menos a mediodía, llegamos a Zurich. Dejamos las cosas en el apartamento que teníamos reservado en el Swiss Star Tower, y nos fuimos con el coche al centro. El alojamiento es un bloque de estudios/apartamentos, en los que el check in/out se hace por cuenta propia y si necesitas algo, te facilitan un teléfono de contacto. Si tuviera que volver a Zurich, no repetiría por la zona en la que estaba (no era céntrico, y aún así no había sitio para aparcar) ni por la habitación (la cama estaba rota y el colchón era de muy baja calidad) y se filtraba tanto el olor como el ruido de las habitaciones vecinas (y eran muchas). Por lo que si te interesa alojarte en Zurich, haz clic aquí: alojamientos en Zurich.

Después de haber dejado las cosas, nos fuimos a dar una vuelta por Zurich. Paseamos por la Bahnhofstrasse, una de las calles más caras de la ciudad (a mí me recordó a Oxford Street, de Londres), vimos la Paradeplatz (muy similar a la Estación Central de Helsinki) y los diferentes edificios, tanto de estilo románico como barroco. En general, la ciudad no me desagradó, pero tampoco me cautivó especialmente. Me sorprendió la cantidad de gente paseando a sus perros que vimos en toda la ciudad, y que se nota en los precios que es uno de los países con el nivel de vida más altos.

Finalmente, volvimos al apartamento, no sin antes pasar por el súper (aprovechamos que tenía cocina y utensilios para hacernos la cena), cenamos y nos fuimos a dormir.

Día 6Primer viaje con SheldonDía 8

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Categorías: SheldonViajes

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