Ver Ginebra y salir hacia Lyon

Salimos del Park & Suites Evian-Lugrin, después del desayuno buffet increíble que ofrecían, y pusimos rumbo a nuestra parada prevista a las afueras de Lyon. Sabíamos que era de las rutas más cortas (evitando peajes y autopistas el Google Maps marca unas 4 horas) de todo el viaje, así que decidimos disfrutar del paisaje de las carreteras secundarias y tomárnoslo con calma.

¡Y menos mal que decidimos tomárnoslo con calma y salimos pronto!

¡”Por fin” pudimos estrenar las cadenas! Ya pensaba que terminaríamos el viaje sin haberlas usado. La verdad, creo que aunque no las hubiéramos llegado a poner, siempre está bien llevarlas en el maletero por si acaso. Además, ocupan poquísimo y hay una gran variedad de precios.

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Cadenas de nieve

Por aquí te dejo un listado de “cosas” útiles que aprendí de las primeras veces que tuvimos que poner las cadenas:

  • Importante: El tamaño de las cadenas depende del tamaño de la rueda que tengas. Es verdad que un mismo tamaño de cadenas puede valer para diferentes modelos de rueda, pero comprueba el número que hay en la rueda antes de comprarlas
  • Ponerlas es bastante sencillo, pero asegúrate de que está bien puesta antes de arrancar para no romperla
  • Es más fácil ponerlas que quitarlas (es lógico pensar que, al haber estado expuestas a la nieve, cuando llega el momento de quitarlas están más frías y rígidas, por lo que cuesta más)
  • No salgas a ponerlas sin zapatos (ya, a mí me pareció buena idea porque “no hacía tanto frío”, y terminé con los calcetines empapados)
  • Si te decides a comprarlas, asegúrate de comprar las más adecuadas (nosotros compramos las de tela porque son más fáciles de poner, ocupan menos y son ideales para ponerlas de forma ocasional)

Entre todo el trajín de poner-quitar-poner-quitar las cadenas, añadido a que el paisaje era espectacular y que tampoco teníamos prisa, llegamos a eso de las 16 al Hotel Burnichon. Como era pronto y no llovía (ni nevaba), decidimos dar una vuelta por Tarare, un pueblecito a las afueras de Lyon. Como pensábamos llegar a la hora de comer, no nos paramos en ningún sitio con la idea de comer por el hotel. Pero claro, a las 16 estaban todos los restaurantes cerrados y nuestra única opción fue comprar provisiones en el supermercado.

Al anochecer volvimos al hotel porque sabíamos que ofrecían cena y nos dio muy buena impresión. El hotel estaba bastante bien, ponía que estaba recién reformado y era muy acogedor. Después de cenar (por cierto, aunque los platos no eran gigantes, la comida estaba buenísima), estuvimos un rato en el bar que hay en recepción y nos fuimos a dormir.

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¿Qué ver en Ginebra?

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