“No hay dos personas que nazcan siendo exactamente iguales; cada una se diferencia de las demás en sus dotaciones naturales, algunas siendo naturalmente apropiadas para una ocupación y otras para otras ocupaciones” (Platón)

La psicología diferencial es la rama de la psicología que estudia las diferencias entre las conductas, los pensamientos, los sentimientos y los comportamientos de los individuos y los procesos que propician la existencia de estas diferencias.

Para entender la forma en que las personas son similares y qué características psicológicas difieren entre cada individuo, la psicología diferencial suele utilizar el método científico. Y así, encontrar las regularidades que puede haber en las diferencias entre las personas.

Si has leído acerca de la psicología de la personalidad, puede que tengas la sensación de que estas dos ramas de la psicología tienen un mismo objeto de estudio común. No obstante, la psicología de la personalidad tiene como objetivo localizar las causas, características y las consecuencias para la variabilidad de la conducta entre los individuos. A diferencia de la psicología de la personalidad, que centra sus investigaciones en la personalidad; la psicología de las diferencias individuales también estudia la inteligencia, las variables socioeconómicas y algunos patrones de comportamiento. Por tanto, a pesar de que una vez comparados los objetos de estudio de ambos campos podamos observar diferencias, es habitual que el ámbito de estudio se solape.

El origen del interés por las diferencias individuales se remonta a la Antigua Grecia. Teofrasto y Plinio realizaron los primeros estudios sobre la variabilidad del comportamiento y las diferencias que se podían encontrar dentro de una misma especie. Mucho más adelante, se incorporó la explicación científica gracias a la Teoría evolutiva de C. Darwin, concretamente por el descubrimiento de éste de que el comportamiento se trata de un factor hereditario con un alto nivel de adaptación.

Los primeros estudios genéticos datan del siglo XIX, atribuidos a G. Mendel, y a partir de éstos se desarrollaron las leyes de la herencia. Unas décadas más tarde, F. Galton desarrolló el concepto de adaptación acuñado por Darwin para estudiar las diferencias entre los individuos. Aunque se conoce a Galton como padre de la psicología diferencial, oficialmente fue W. Stern quien puso nombre a la psicología diferencial.

Dentro de este campo, también destacan los tests mentales de J. Cattell y H. Eysenck, los avances en estadística de K. Pearson y a J. Fuller y B. Thompson, que en la década de 1960 publicaron Genética del comportamiento, introduciendo los descubrimientos de genética (como las mutaciones y la transmisión poligénica) a la psicología diferencial. Esta publicación hizo resurgir a la psicología diferencial como campo de estudio, ya que el auge del conductismo hizo decaer la influencia de la psicología diferencial dentro de los diferentes investigadores.


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