Durante la década de 1940, H. Eysenck estuvo trabajando en un hospital psiquiátrico de Londres, donde se encargaba de llevar a cabo la evaluación inicial de los pacientes. Gracias a este trabajo, pudo recopilar un conjunto de preguntas que posteriormente pudo aplicar a más de medio millar de soldados que estaban hospitalizados por trastornos neuróticos.

Una vez analizadas las respuestas dadas por los soldados, cayó en la cuenta de que éstas estaban muy relacionadas entre ellas, dando lugar a rasgos de personalidad comunes. Cabe decir que para este psicólogo, si bien puede haber influencias ambientales o circunstanciales que pueden influir en los rasgos (y en que salgan a la luz), éstos vienen altamente definidos genéticamente.

Según la Teoría de la Personalidad de Eysenck, o el modelo PEN, el comportamiento está organizado jerárquicamente en cuatro niveles distintos:

  • Primer nivel: Respuestas observables una sola vez, que pueden o no ser características del individuo. Por ejemplo, las circunstancias personales
  • Segundo nivel: Respuestas habituales que se dan frecuentemente en contextos parecidos. Por ejemplo, al contestar un test dos veces en momentos temporales distintos, se darán respuestas similares.
  • Tercer nivel: Se refiere a las respuestas habituales, categorizadas en rasgos: sociabilidad, vitalidad, agresividad, egocentrismo, emotividad, timidez…
  • Cuarto nivel: En este nivel se encuentran los tres superfactores enunciados por Eysenck: Neuroticismo, Extraversión y Psicoticismo

El nombre de la Teoría de la Personalidad de Eysenck, el modelo PEN, se conoce por las iniciales de los tres “superfactores” mencionados anteriormente: Psicoticismo, Extraversión y Psicoticismo. A continuación se presenta un esquema con los rasgos que se atribuyen a cada uno de ellos:


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