En primer lugar, «cognitiva» implica los procesos de pensamiento de los individuos como la atención, el aprendizaje, la planificación, el juicio y la toma de decisiones. Además, la terapia cognitiva es una terapia psicológica basada en la psicología cognitiva, cuyo objeto de estudio parte de la relación entre los problemas mentales y emocionales con dichos procesos cognitivos.
El origen de este tipo de terapia se encuentra en los años 50, en parte, gracias a los cambios sociales y científicos que se desencadenaron a partir de los avances informáticos. Hoy en día, se considera que el padre de la terapia cognitiva es A. Beck, ya que sus ideas siguen utilizándose como base en las terapias cognitivas y conductuales. En pacientes con depresión, Beck dividió los pensamientos negativos en función de si eran sobre sí mismos, sobre el mundo o sobre el futuro.
La terapia cognitiva parte de la idea de que las personas no sufren por los acontecimientos, sino por la interpretación que llevan a cabo de ellos. Durante el proceso terapéutico se busca la modificación de las interpretaciones, para lograr más funcionalidad y adaptabilidad. Por tanto, el objetivo principal de esta intervención psicológica consiste en conseguir que el paciente pueda encontrar interpretaciones flexibles, adaptativas y funcionales de las circunstancias en las que se encuentra.
La terapia cognitiva también conduce a un desarrollo de habilidades, lo que implica que el terapeuta guiará al paciente en su aprendizaje y desarrollo de estas habilidades hasta conseguir que el individuo sea capaz de pasar por el proceso de cambio forma autónoma en su vida diaria.
Una de las técnicas utilizadas dentro de la terapia cognitiva se conoce como reestructuración cognitiva. Mediante esta técnica, el paciente consigue identificar y cuestionar sus distorsiones cognitivas (pensamientos irracionales o desadaptativos). Los pasos a seguir para llevar a cabo esta técnica son:
  • Identificar los pensamientos conflictivos
  • Reconocer las distorsiones cognitivas dentro de estos pensamientos
  • Cuestionarse estas distorsiones utilizando el método socrático:
    • Interrogar al paciente mediante el diálogo
    • Realizar preguntas simples
    • Utilizar las respuestas para generar una nueva verdad más cómoda para el individuo
  • Desarrollar un argumento racional para esas distorsiones
Un argumento racional facilita el direccionamiento y la reevaluación de los patrones de pensamiento negativos, ya que facilita la flexibilidad de pensamiento, el aumento de la positividad y la voluntad de poner a prueba las creencias negativas.

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